Hormigón transparente

Un hormigón inventado por dos universitarios mexicanos que permite construir paredes casi transparentes comenzará a venderse en todo el mundo en menos de dos años, según calculan los fabricantes que guardan celosamente la fórmula secreta.
Este hormigón o concreto, como se conoce en América Latina, es 30% más ligero que el tradicional, permite el paso de hasta el 80% de la luz y presenta las mismas condiciones de dureza, fraguado y resistencia a sismos, explicó Sergio Omar Galván, uno de los inventores.

Esto es posible gracias a un "ingrediente secreto" , que se añade a la tradicional mezcla de grava, cemento blanco y arena con la que se fabrica el hormigón, y que los inventores no quieren desvelar ya que están patentando la fórmula en varios países después de que en octubre de 2006 la registraran en México.

El concreto es la mezcla con la que se elabora la estructura de casi todos los edificios y sólo en México se utilizan anualmente miles de toneladas de este producto por un valor aproximado de 5 mil millones de dólares.

El hormigón translúcido se vende en el mercado mexicano desde el año 2005, cuando Galván y Joel Sosa, entonces estudiantes de ingeniería civil en la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM), desarrollaron su fórmula y fundaron la empresa Concretos Translúcidos (CT) para fabricarlo.

Hasta la fecha, "las ventas han sido muy lentas, porque todo nuestro tiempo lo hemos dedicado a las patentes y hemos seguido realizando pruebas" hasta definir el producto que se va a vender, explicó Roberto Sánchez, uno de los directivos de CT.

"Nuestro objetivo es ir creando una red de alianzas estratégicas con personas en otros lugares para que se pueda fabricar localmente el producto y de esa manera evitarnos la transportación", prosiguió.

Ello es posible gracias a que el concreto translúcido requiere para su elaboración la misma maquinaria que el convencional, sin necesidad de ninguna inversión para adaptarla.

Además de esto, la empresa tiene intención de profesionalizar la página web de que dispone actualmente para convertirla en un escaparate en el que los clientes puedan adquirir el producto desde cualquier lugar.

Pese a que las características de este hormigón permitirían utilizarlo para construir columnas, techos y paredes y edificios en las mismas condiciones que el tradicional, no es este el uso del producto que CT publicita.

Los motivos son dos: el primero de ellos es el precio de 7 mil pesos por metro cúbico (unos 700 dólares) frente a los 225 del concreto tradicional, algo que lo haría impopular entre los constructores a pesar del ahorro de luz eléctrica que se derivaría de su uso en muros y techos.

El segundo es que su alto grado de transparencia permitiría ver las varillas de la estructura, que al cabo de un tiempo estarían oxidadas y antiestéticas, por efecto del contacto con el aire y el agua, que permean el hormigón translúcido del mismo modo que el convencional.

Por esta razón, CT ha decidido ofertar especialmente placas de concreto con grava de colores vistosos, fáciles de transportar y que se puedan colocar en techos y paredes.

Las piezas están concebidas para colocarse en huecos de ventanas, "vestíbulos, placas para lavamanos, regaderas o mingitorios", pero el hecho de que el hormigón se adapte a la forma del molde en el que se fragua permite crear bloques para cualquier uso.
De hecho, CT ha elaborado ya una pieza para un helipuerto, la fachada de un edificio en el estado de Querétaro y tiene en marcha un proyecto para el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en Ciudad de México.
Vía: Eluniversal []
Vía: Larepublica []

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